II PARTE: Teoría del riesgo y del seguro

Continuando con la teoría del riesgo y del seguro, en esta oportunidad les comparto un poco de los antecedentes del seguro.

1.ANTECEDENTES DE LOS SEGUROS

Los seguros se derivan del seguro marítimo en su exposición más simple, cuando las embarcaciones que transportaban mercadería por el mediterráneo entre los países sufrían percances en la trayectoria. En efecto, durante las travesías las naves naufragaban como consecuencia de las tormentas ocasionando a sus dueños pérdidas materiales que debían enfrentar individualmente; en ocasiones las pérdidas eran únicamente materiales, pero en otras, muchos de ellos murieron por ataques piratas que buscaban recompensa ilícita de las expediciones.

Daños a las mercancías transportadas y a las naves así como los pagos por rescates de los tripulantes de las embarcaciones, se constituyeron en las primeras coberturas conocidas que se ofrecían para enfrentar los riesgos de naufragio, choques y ataques de piratas.

Para minimizar las pérdidas surgieron formas de seguros de las cuales se deriva el seguro científico como se conoce actualmente.

  1. CORTA HISTORIA DEL SEGURO

Desde los días de nuestros antepasados el hombre ha intentado protegerse así mismo y a su familia y encontrar alguna medida de seguridad. Antiguamente la gente aprendía a vivir en grupos para ayudarse mutuamente. En grupos podían combatir a los animales salvajes y podían encontrar más alimentos que si cada uno vivía solo. Si uno de los hombres moría su esposa y sus hijos eran adoptados por los otros miembros de la tribu. Esta primitiva idea de protección fue realmente la antigua base del riesgo compartido o Seguro.

¿ De que manera podemos nosotros dar una explicación del seguro? Es simplemente un camino fácil y prudente para preparar de antemano ayuda apropiada a las pérdidas de dinero surgidas de los riesgos y peligros de la vida cotidiana tales como la muerte, accidentes, enfermedades, desempleo, colisiones, pérdidas de beneficios por incendio o robo, etc.

La historia del seguro nos hace retroceder cientos de años en nuestra historia, hasta cuando los primeros hombres empezaron a compartir sus riesgos con el fin de encontrar algún riesgo o peligro que fuera común al grupo.

La historia de José en la Biblia y el hambre en Egipto son realmente historias de una antigua clase de seguros. Recuerdan el sueño del Faraón. En ese famoso sueño el soberano de Egipto vio siete vacas flacas. Cuando José fue requerido para explicar el sueño pronosticó siete años de hambre y siete   de abundancia. Según la historia, sugirió almacenar provisiones de granos durante los años buenos para que los egipcios hambrientos pudieran comer durante los siete años malos. Las provisiones almacenadas eran el seguro de protección de la gente contra el peligro del hambre como resultado de las malas cosechas.

Cientos de años atrás los mercaderes chinos a menudo se arrinuaban perdiendo embarcaciones y cargamentos en las rápidas aguas del río Yangtzé. Finalmente crearon conjuntamente y trabajando en común un sistema para reducir el riesgo por la pérdida total. Decidieron repartir sus cargamentos entre todos, de esta forma muchos mercaderes compartían el riesgo perdiendo una sola embarcación pero ninguno arriesgaba su ruina total si una embarcación se hundía.

Unos años mas tarde, gente de una isla del Mideterráneo creó una ley que dio lugar a una nueva clase de seguro. La pequeña Rodas en el mar Egeo albergaba una población de navegantes. Durante sus frecuentes viajes los propietarios de las embarcaciones tenían  probabilidad de perder sus barcos y cargamentos en alta mar. Entonces alrededor del año 900 antes de Cristo se solicitó, por la Ley del Mar Rodas, a todos los propietarios de las embarcaciones el pago de pequeñas cantidades de dinero para crear un fondo común con el cual ayudar a compensar a aquel propietario que perdiese su barco y su cargamento. Esta ley dio tan buen resultado que posteriormente, alrededor del año 533 antes de Cristo, fue incluida dentro del Derecho Romano.

Los soldados romanos se beneficiaron de otra clase de seguro. A ellos se les pagaba dinero cuando obtenían una victoria, pero parte de esta paga se les retenía por parte del gobierno con el fin de que si ellos dejaban el ejército pudieran tener dinero para iniciar una vida diferente, o bien si morían en batalla, sus familias tuvieran algún dinero para vivir.

Las Asociaciones Romanas, que eran como clubs en los que se pagaba por los servicios de entierro, percibían cotizaciones para sufragar los gastos funerales de sus socios.

Los primeros seguros sobre la vida humana aparecen en razón de los viajes a través de los océanos. Durante la Edad Media los piratas vagaban por los principales mares capturando a menudo a los capitanes y a las tripulaciones de los barcos para cobrar rescate. Los capitanes comprendieron pronto que debían garantizar rápido pago del dinero de su rescate para que sus propias vidas y las de su tripulación fueran salvadas. De hecho, aquellos que no podían prometer el rescate solicitado, eran obligados a arrojarse al mar. Pronto se estableció un seguro de rescate y más tarde se aseguró a los capitanes contra la muerte derivada de otras causas durante los viajes.

El seguro inglés durante el siglo XVIII estaba fuertemente vinculado al auge de los cafés en Londres. Después de la introducción del café en el siglo XVIII, los comerciantes de Londres hicieron de sus cafés los centros de su políticas y vida de negocios. Algunos de aquellos cafés se identificaban por la línea de sus negocios y fue Lloyd´s quién llamó la intención de los aseguradores. Reuniendo información sobre cargamentos enviados, pérdidas en el mar y otros datos, la dirección del café de Lloyd´s fue particularmente útil a los navegantes y aseguradores. De este modo, con el tiempo la Asociación de Aseguradores se hizo más importantes que el café y Lloyd´s se convirtió en una organización de seguros. Hoy Lloyd´s es una de las mayores instituciones para el seguro marítimo en todo el mundo y es el mayor conocedor del seguro de todas las clases.

La primera póliza conocida de seguro sobre la vida de un londinense fue la de William Gibbons en el año 1583. Aunque la póliza se cerró con la plegaria “Dios al nombrado William Gibbons salud y larga vida”, Mr. Gibbons murió dentro del mismo año. Solamente había pagado 32 libras de prima; sin embargo sus herederos recibieron el capital de asegurado de 400 libras.

En aquellos lejanos días era difícil calcular de antemano el costo real del seguro de Vida. La primera firma próspera de seguro de Vida en Inglaterra fue la Amicable Society for a Perpetual Assurance Office que fue fundada en 1705-1706. Todos los miembros de la Society pagaban el mismo importe y ninguno mayor de 45 años (las primas). Más tarde fue añadido un cierto importe como fondo de seguridad. El balance era dividido entre los herederos de los que habían muerto durante el año. Esa clase de seguro no era demasiado buena puesto que el importe real del beneficio no se podía predecir. Además, únicamente se aceptaban de menos de 45 años y todos sus miembros pagaban la misma prima a pesar que el riesgo era mucho menor para los hombres más jóvenes.

Hacia finales del siglo XVIII los estudios de los actuales tantos de mortalidad para las distintas edades permitieron, a las compañías inglesas de seguros de Vida, conocer el riesgo a cada edad. Esto les permitió operar sobre principios científicos.

  1. LA INSTITUCIÓN DEL SEGURO DE VIDA DEL SISTEMA DE E.E.U.U

La idea del seguro de vida nació en 1859. No fue desarrollada por ningún hombre, grupo o compañía con fines de lucro. La idea del seguro de vida fue concebida dentro de los sentimientos más sagrados: llevar a cabo, de una manera práctica y humana, el mandato divino de ayudarse los unos a los otros a soportar cargas.

En un principio fue creado solamente para la protección de viudas y huérfanos ante la desaparición del jefe de familia, más tarde, con las reservas matemáticas y los valores garantizados, comenzó a cubrir otra necesidad de vital importancia para el hombre: las penurias de una vejez sin recursos. Los Estados comenzaron a reconocer el interés social de esa realidad y promulgaron leyes para supervisarlos.

Los elementos que surgieron de la tasa de mortalidad combinados con el interés compuesto produjeron el milagro del seguro de vida moderno. Nació entonces la jubilación privada como única manera de protegerse contra el riesgo de vivir demasiado tiempo.

En la actualidad, los seguros de vida en rigor superan los 10.000 billones de dólares en los E.E.U.U. donde existen más de 150.000.000 de personas aseguradas y adheridas al sistema de jubilación privada. Cada año la población interviene en más de 2.000 billones de dólares en seguros comprados. La industria de seguros de vida posee más de 1.500 billones de dólares en reservas de póliza y reclamos por muerte por la suma de 11.000 millones de dólares, aproximadamente 45 millones de dólares por día hábil.

Para respaldar sus contratos y garantizar sus cumplimientos, las compañías mantienen en administración fiduciaria mas de 165.000 millones de dólares.

Como productora de dinero una compañía de seguros de vida vale más de 100 bancos nacionales y más de la mitad de las minas de oro de los E.E.U.U.

En la actualidad, en E.E.U.U. hay más de 2.500 compañías de seguros de vida que operan en diferentes Estados, cada una de ellas reconoce y respalda el principio de administración fiduciaria y observa estricta vigilancia sobre los fondos depositados en el sistema. Son tan sólidos los principios sobre los cuales está basado el seguro de vida, tan eficiente su administración y tan fuerte el reaseguro entre todas las compañías, que, a través de un siglo su crecimiento ha sido espectacular, ninguna otra institución posee un historial cercanamente comparable.

Han quebrado Bancos, empresas de gran magnitud y asociaciones de préstamos, sin embargo el contrato de seguro de vida ha sido pagado siempre a su vencimiento y a su valor nominal completo. Este historial ha sido mantenido bajo todas las pruebas concebibles: epidemias (1918), depresiones económicas (1873-1893-1930), guerra civil y dos guerras mundiales. Tan fuertes son los principios de la institución del seguro de vida, que la compañía más pequeña con sus millones de seguros en vigor, es tan firme económicamente como la más grande con sus miles de millones de dólares.

La razón de la fe del público descansa principalmente en su historial de seguridad durante más de un siglo. Sin embargo, la seguridad por si sola no nos da la imagen completa, hay que conocer el poder económico que poseen las compañías para poder tener una verdadera y exacta dimensión de la misma. Poseen el 40% del P.I.B. norteamericano, pero este dinero no pertenece a las compañías, sino a los dueños de pólizas, es verdad que se mantienen a nombre de las compañías, pero en realidad se administra fiduciariamente a favor de los asegurados. Dichos fondos solo pueden destinarse a inversiones muy seguras y están al contralor de los distintos organismos estatales a efectos de salvaguardar el dinero de los asegurados y preservar la confiabilidad de la institución del seguro de vida, piedra angular de la economía de producción y la Institución del Seguro de Vida del Sistema de E.E.U.U.

Esto es así porque la colosal acumulación de dinero, edificado con el ahorro de millones de personas, comprende una cuantiosa porción de la riqueza de la nación toda.

Inspectores de la comisión de seguros y valores de los E.E.U.U. visitan cada tres meses. Además en 1979 se formó la Asociación de Garantías de Compañías de Seguros de Vida, esta asociación de aseguradores está obligada a proveer fondos a los asegurados que presentan un reclamo y que sean poseedores de una póliza de una compañía insolvente. La responsabilidad de la asociación con las obligaciones contractuales de la compañía insolvente serán tanto como, pero no mayores, que las obligaciones contractuales del asegurador insolvente en ausencia de tal insolvencia, hasta un límite máximo especificado. Todo esto demuestra la enorme confianza que el público puede tener en estas instituciones.

  1. EL ANTECEDENTE DE EDWARD LlOYD´S

Los aseguradores en pequeña escala y los dueños de las embarcaciones solían reunirse en el establecimiento o taberna del Sr. Edward Lloyd´s que escuchaba sus relatos o aventuras de las travesías de las embarcaciones. Se percató que durante ciertas épocas del año eran frecuentes los naufragios, y en otras, las embarcaciones no sufrían ninguna pérdida. Asimismo, se enteró que distribuyéndose las pérdidas entre todas las embarcaciones ninguno salía seriamente afectado.

Pudo darse cuenta que si una persona pierde una cantidad pequeña por una mayor, ella estaría en la voluntad de ofrecerla para evitar un percance en su patrimonio; es decir, la certeza de una pérdida menor por la probabilidad de una mayor. Inició las estadísticas de los percances a través de las observaciones que realizó de las travesías, con ellas obtuvo datos aproximados de las pérdidas que se esperaban, lo cual le permitió calcular los costos para aceptar los riesgos.

El antecedente nos hace comprender que el concepto seguros no es completo si no lleva el elemento del cálculo de probabilidades o estadísticas; es decir que el concepto de seguros es:

“La distribución proporcional de las pérdidas entre un grupo, que sufre uno de sus componentes, mediante al traslado del riesgo a otra institución que corre la suerte de todos, la cual calcula los riesgos mediante las estadísticas y las probabilidades”.

  1. ANTECEDENTES DE LOS SEGUROS DE VIDA
  • Asociaciones fraternales o beneficencia

Los antecedentes de la ley de Rodas, el préstamo a la gruesa y el pacto de retroventa exponen acerca de daños en cosas concretas como las embarcaciones y las mercaderías, se refieren a pérdidas ocasionadas en el patrimonio de los dueños de las embarcaciones. Sin embargo, en esos días, además de los naufragios a consecuencia de las mareas se originaban pérdidas personales por ataques piratas que sufrían las embarcaciones cuando hacían las travesías.

En esa época, dicen los antecedentes, los piratas no se conformaban únicamente con las cosas materiales si no que además exigían el precio de la cabeza en “oro” de los dueños de los barcos o de los fleteros, de tal suerte que si uno de ellos no podía pagar el rescate fallecía en manos de los piratas. Por esta razón se dice que el seguro de vida surge en forma indirecta del seguro de rescate y de los gastos funerarios que debían cubrirse por el fallecimiento de los fleteros o de los dueños de los barcos.

En esa época existían asociaciones fraternales y de beneficencia que cubrían los gastos de defunción de las personas que no podían pagar el rescate, y que fallecían por esa circunstancia. Estas asociaciones se encargaban de ofrecer el ataúd y efectuaban ceremonias de carácter religioso a los difuntos evitándoles pérdidas a sus familiares.

El seguro de vida en esa época no tenía un carácter científico como se conoce actualmente, ya que lo adquirió cuando se hicieron observaciones acerca de nacimientos y defunciones, porque con ellas se pudo establecer las probabilidades de muerte entre un grupo de personas que tenían las mismas características de edad y salud.

En la actualidad las tablas de mortalidad reflejan las probabilidades de fallecimiento y sobrevivencia de un grupo con iguales características de edad, género y salud, y se utilizan para calcular las primas que pagarán los asegurados al adquirir la póliza de seguros.

  • Riesgos semejantes

Las personas que fallecían durante las travesías estaban expuestas a un sólo riesgo común, era su fallecimiento a causa de los ataques de los piratas; el cual era semejante para todos los que emprendían las travesías.

Este principio de riesgos semejantes se aplica actualmente cuando se diseña una tabla de mortalidad, porque se parte de la hipótesis de que las personas observadas tienen el mismo estado de salud, edad, y el mismo género.

No sería posible diseñar una tabla de mortalidad de riesgos normales para propósitos de seguros si se prepara observando a personas hipertensas, con hábitos desproporcionados por la probabilidad de fallecimiento que ellas tienen con relación a las que se encuentran en buen estado de salud. Para estos casos las compañías de seguros preparan otras tablas denominadas de sobremortalidad por las enfermedades o los hábitos de las personas, con el fin de sobrecargar la prima o tarifa por ese exceso de mortalidad que presentan ciertos individuos en relación con otros.

En resumen, tanto en los seguros de daños como en los seguros de vida, los riesgos para que sean asegurables deben ser semejantes para que el cálculo de las primas sea equitativo con relación al estado de salud de las personas o a la condición de los bienes asegurados.

Un segundo y más importante requisito del riesgo asegurable es la necesidad de que el riesgo permita su ponderación estadística o la estimación razonable basada en conclusiones obtenidas de la experiencia. Los seguros, en consecuencia, se formalizan para cubrir azares en los que las pérdidas se esperan en forma razonable y en donde un tratamiento matemático, basado en la experiencia, permita el cálculo aproximado del costo probable.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *